La política argentina volvió a tener hoy un capítulo de resistencia y victoria. Mientras el Congreso rechazaba los vetos de Milei, la conducción del peronismo asomaba desde San José 1111 para hablarle al pueblo. Cristina Fernández de Kirchner, símbolo de la voluntad popular y heredera de Perón y Evita, saludó a la militancia y escribió en sus redes: “En San José 1111, el pueblo no cambia de ideas… sigue las banderas de Evita y Perón… Defiende la salud de los niños y la Universidad Pública”.
No se trata de números fríos ni de votos contados, sino de la expresión de un pueblo que se movilizó en las calles y que obligó al Congreso a escuchar su voz. Con 181 votos a favor se impuso la emergencia pediátrica, y con 174 el financiamiento universitario, dejando en soledad al bloque de La Libertad Avanza y a los socios del ajuste. La Marcha Federal Universitaria fue el músculo, el Parlamento fue la caja de resonancia.
Las leyes restituyen lo elemental: recursos para hospitales como el Garrahan y salarios dignos para quienes salvan vidas; presupuesto para que las universidades sigan abiertas y las paritarias vuelvan a discutirse con justicia. El pueblo trabajador, los estudiantes, los docentes y los médicos marcaron la agenda, y la política respondió a esa presión organizada.
El día no termina con una victoria parlamentaria, sino con una certeza histórica: el proyecto de Milei se enfrenta a un pueblo que no se rinde. Como dijo Cristina, las banderas de Perón y Evita siguen flameando. Y cuando esas banderas se levantan, ningún veto ni ningún ajuste pueden torcer el rumbo de la Patria.