El peronismo bonaerense formalizó la lista de unidad para conducir el Partido Justicialista provincial con Axel Kicillof como presidente, Verónica Magario como vicepresidenta primera y Federico Otermín como vicepresidente segundo. La nómina incluyó a Máximo Kirchner al frente del Congreso partidario y expresó un acuerdo político amplio, con anclaje territorial y proyección estratégica.
La conducción se completó con Mariano Cascallares como secretario general y Leonardo Nardini como titular de la Asamblea Electoral. El entendimiento se gestó tras la aceptación de Kicillof al ofrecimiento realizado por el kirchnerismo, en una señal de respaldo a la gestión provincial y de reordenamiento interno del peronismo bonaerense. Según se informó, el gobernador asumirá formalmente la presidencia del partido el próximo 15 de marzo.
El documento político que acompañó la presentación adoptó un tono marcadamente opositor al Gobierno nacional. “El Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires atraviesa un momento decisivo. En un contexto de ajuste brutal, desintegración social, entrega de la soberanía y abandono deliberado del Estado Nacional, nuestro pueblo enfrenta las consecuencias de un modelo que castiga a las mayorías, debilita al federalismo y erosiona la convivencia democrática”, sostuvo el texto.
En ese marco, el PJ bonaerense remarcó que la provincia se consolidó como “el principal dique de contención”, con la responsabilidad de ser “red y escudo” frente al retiro del Estado nacional. Allí destacó el rol de los intendentes e intendentas peronistas —entre ellos Otermín— como sostén cotidiano de derechos, trabajo, salud, educación y obra pública, y planteó la necesidad de avanzar desde la resistencia hacia la construcción de una alternativa política.
El comunicado también incluyó un respaldo explícito a Cristina Fernández de Kirchner ante su “injusta condena y detención”, denunciada como parte de un proceso de persecución política. En el cierre, el peronismo bonaerense convocó a la militancia a priorizar la unidad, cuidar la herramienta política y trabajar en la construcción de una alternativa con vocación de futuro, reafirmando las banderas históricas de la soberanía política, la independencia económica y la justicia social.