El encuentro, organizado por la Universidad Nacional de Cuyo entre el 30 de marzo y el 9 de abril de 1949, reunió a más de 160 filósofos de todo el mundo. Figuras internacionales como Nicolai Hartmann y Gaston Berger participaron de un debate atravesado por las tensiones de la posguerra y la crisis de la modernidad.
El punto más alto del congreso se dio el 9 de abril, cuando Perón cerró las jornadas en el Teatro Independencia con la exposición de “La Comunidad Organizada”, un discurso que sentó las bases doctrinarias del peronismo. Allí planteó la necesidad de una “tercera posición” entre capitalismo y comunismo, con eje en la justicia social y la armonía entre los sectores de la sociedad.
Durante el congreso se abordaron corrientes como el existencialismo y el humanismo, en un intento de pensar el lugar del hombre en un mundo atravesado por la Segunda Guerra Mundial. Para el peronismo, ese debate no fue solo académico, sino también político: buscó construir una identidad nacional con proyección latinoamericana.
En ese sentido, la recordación actual no solo recupera un hecho histórico, sino que también reivindica una tradición de pensamiento que plantea alternativas frente a los modelos dominantes. Desde el espacio sostienen que la “Comunidad Organizada” mantiene plena vigencia como horizonte frente a los desafíos contemporáneos.